Nuestra historia

Érase una vez una bióloga marina en Alaska llamada Kate Casey, quién desarrollo a través de los años una fascinación extraordinaria para el salmón, un pez emblemático de la lucha y la perseverancia, que además alimenta a la naturaleza y al hombre en abundancia.

Un día decidió que era el momento de visitar otro lugar famoso para la pesca del salmón - la Patagonia. Durante el acercamiento a su destino, mirando desde la ventana del avión, se encontró con algo que jamás imaginó: el borde costero chileno, salpicado con jaulas de salmones…

¡La mera idea de enjaular una criatura tan noble como el salmón… que crimen! ¿Cómo es posible?

No obstante, después de conocer la región, comprender a la gente y su realidad; el concepto de la salmonicultura parecía tener algo de sentido.
Mientras más aprendió sobre la salmonicultura, más descubrió de sus virtudes y las oportunidades que podría brindar.

Pero a pesar de los ricos salmones en el mar, no había caviar.

Mientras trabajaba en Alaska, Kate aprendió el arte y oficio de elaborar el deleite de caviar de salmón, conocido como ikura. El ikura es, en esencia, ovas del salmón seleccionadas, bañadas en sal y curadas delicadamente. El resultado es un manjar de sabor y textura, como ningún otro para el paladar. Pero en Chile no había ikura, un caviar sin preservantes, un caviar puro y simplemente extraordinario.

Y entonces, gracias al apoyo de la gente sureña junto con una empresaria experimentada y atrevida, la idea de IkuraSur se convirtió no solo en una realidad, sino en un gran equipo de trabajo y amistad.

Hoy en día IkuraSur satisface el paladar de sus clientes aficionados y entendidos de ikura en varios países del mundo.